El fraude no es un evento aislado; es un fenómeno que se ha profesionalizado. En el Perú, según cifras del Ministerio Público, las denuncias por delitos patrimoniales y estafas han mostrado un crecimiento sostenido, obligando a las empresas a mirar más allá de la confianza y basarse en datos.
En términos simples, el fraude es el uso del engaño o la astucia para obtener un beneficio ilícito (dinero, bienes o servicios) a costa de otra persona o institución. En el ámbito corporativo, implica la manipulación de información para ocultar la verdadera situación financiera o legal de una entidad.
Involucra la alteración de estados financieros para aparentar solvencia ante bancos o inversionistas. Incluye también el uso de documentos falsificados para obtener líneas de crédito que nunca se pagarán.
Es el engaño a la SUNAT mediante la omisión de ingresos, el uso de facturas falsas o el incremento indebido de gastos. Manipular el Formulario 710 es un delito tributario que puede acarrear penas de cárcel.
Fraudes internos cometidos por empleados o directivos, como el desvío de fondos, pagos a proveedores fantasma o conflictos de interés no declarados.
El phishing, el ransomware y la suplantación de identidad digital. Según la División de Investigación de Delitos de Alta Tecnología (Divindat), este es el tipo de fraude con mayor velocidad de crecimiento en el país.
Incluye la suplantación de identidad de trabajadores, la omisión de aportes previsionales (ONP) declarados pero no pagados y el ocultamiento de procesos judiciales en curso.
El Código Penal Peruano tipifica estas conductas principalmente bajo los delitos de Estafa (Art. 196) y Defraudación Tributaria (Ley Penal Tributaria). Las penas pueden variar desde los 1 hasta los 12 años de cárcel, dependiendo de la gravedad y la cuantía de lo defraudado.
La prevención es más barata que el litigio. Aquí los pilares fundamentales:
Sheriff, automatiza la desconfianza para que tú puedas confiar en los datos. La plataforma centraliza fuentes públicas peruanas (SUNAT, Poder Judicial, SBS) y utiliza Inteligencia Artificial para detectar patrones de fraude en tiempo real. Con Sheriff, puedes validar la solvencia real de un proveedor, confirmar si sus declaraciones ante el Estado son coherentes y recibir alertas preventivas antes de que un riesgo se convierta en una pérdida de dinero.
Actualmente, la suplantación de identidad corporativa y el fraude tributario mediante facturas falsas son los más detectados en el ámbito empresarial.
El fraude por parte de proveedores (incumplimiento de entrega tras pago) y el fraude financiero interno son los que generan mayores pérdidas de capital de trabajo.
Existen "Red Flags": cambios repentinos de socios, direcciones en zonas residenciales sin actividad comercial real, deudas recientes con SUNAT o procesos judiciales laborales acumulados.
Principalmente el Ministerio Público, la SUNAT (en temas tributarios), la SBS (en temas financieros y lavado de activos) y la SUNAFIL (en fraudes de tipo laboral).