El compliance laboral es el conjunto de reglas de oro y buenas prácticas que tu empresa implementa para garantizar que toda interacción con tus colaboradores—desde el primer correo de oferta hasta el finiquito—esté 100% alineada con la ley peruana.
Mientras el compliance penal te protege de delitos graves (lavado de activos) y el tributario de problemas con la SUNAT, el laboral se centra en la columna vertebral de tu negocio: tu gente. Incluye desde el manejo de contratos y horarios hasta la fundamental Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) y la prevención del acoso.
El compliance no es un gasto, es una vacuna preventiva. ¿La alternativa? Pagar las consecuencias:
No necesitas una consultora gigante para empezar. Un programa eficaz se sostiene en cuatro elementos clave, que deben ser liderados desde la alta dirección (el compromiso Top-Down):
Antes de crear cualquier política, haz un escaneo de riesgos. ¿Tu principal riesgo está en los contratos a plazo fijo? ¿En el manejo de horas extras? ¿O en la falta de un Comité de SST activo? Debes identificar, evaluar y priorizar los puntos débiles específicos de tu operación en Perú.
Establece reglas claras que todos puedan entender. Esto incluye:
En Perú, la Responsabilidad Solidaria es real. Si tu contratista o subcontratista incumple la normativa laboral con sus propios empleados, tú puedes terminar pagando las consecuencias. Es crucial tener criterios estrictos al seleccionar y gestionar a tus proveedores para mitigar este riesgo indirecto.
El compliance no se implementa una vez y se olvida. Debe ser dinámico. Esto significa:
El error más común es el "Cajón de Sastre": copiar políticas genéricas de otra empresa o país sin adaptarlas a la Ley peruana y a la realidad de tu sector. Recuerda, los riesgos de una fintech no son los mismos que los de una fábrica. La política debe ser personalizada y aplicable a tu operación.